¿De amalgama o de composite?

11/01/2016
¿De amalgama o de composite?

Es totalmente normal que, con el paso del tiempo y de los años, alguna pieza dental tenga que sufrir algún tipo de reconstrucción, ya sea por cuestiones de estética o puramente funcionales. Las técnicas y los materiales con los que se trabaja en odontología cada vez son más avanzados y duraderos, por ello no es de extrañar que existan personas que tengan empastes de amalgama y otras con empastes de composite. Pero, ¿cuál de ellos es mejor? 

Empaste de amalgama

A día de hoy, cada vez son más los dentistas que no recomiendan los empastes de amalgama de plata. El motivo es muy sencillo: cada vez hay más estudios que demuestran que este material con el paso del tiempo puede afectar a la salud del paciente de forma negativa ya que es una mezcla de metal y mercurio.

La amalgama es un material económico y que se coloca sobre la pieza dental de forma muy fácil y rápida. Además dura mucho tiempo sobre el diente. Pero a parte de no ser demasiado estéticos por su llamativo color metálico, tienen un factor tóxico que los empastes de composite no tienen.

Empastes de composite

Hoy en día, el empleo de este tipo de empaste es una opción muy acertada. El composite es biocompatible por lo que no cabe posibilidad de rechazo por parte del cuerpo y tampoco provoca ningún tipo de efecto secundario adverso.

Por otra parte, el composite permite al dentista imitar el color natural del diente además de su textura, con lo que el factor estético queda más que asegurado, además de por supuesto, el factor funcional.

También es importante resaltar que los actuales empastes de composite, son tan duraderos y resistentes como los antiguos de amalgama, con lo que el empaste permanecerá en la boca del paciente durante muchos años sin el menor problema.

Pero, ¿de qué está hecho el composite? Es un material formado por una matriz orgánica y otras macropartículas y micropartículas, que hacen que el empaste sea tan duro como resistente. Además el composite soporta muy bien los cambios de temperatura, su elasticidad es parecida a la de la pieza dental y también es un material resistente frente al desgaste.

Dicho todo esto, ¿qué tipo de empaste es mejor?

La mejor opción es un empaste de composite, por ser biocompatible, no generar efectos secundarios nocivos y además proporcionar un resultado estético más que satisfactorio.

¡Así que no le tengas miedo a los empastes y vuelve a sonreír a la vida!